jueves, 8 de febrero de 2007

angel negro


Correr…, solo correr y olvidar todo lo vivido. Mi vida ha sido una pura derrota y humillación en cada paso que daba. Rebelarme es cortar el lazo negro de maldad y violencia que me rodea. Nunca he tenido familia, he ido rolando de maltratador en maltratador. No conozco la infancia, solo un agujero del que he estado intentando salir toda mi vida. Me han dicho que ella puede cambiarme, puede hacerme insensible violenta y sangrienta. Solo quiero ser fría, no tener nombre ni sentimientos, no quiero sufrir pero tendré que resignarme a no reír aunque nunca lo he hecho. Camino hacia una destartalada cabaña en pleno corazón del bosque. La puerta se abre, ella estaba esperándome, cubre su rostro con una máscara negra con una expresión de maldad. – Sé que quieres- me dice con una voz rota proveniente del infierno- todos tenéis las mismas debilidades, sois muy débiles. Yo te voy a ayudar, pero para eso vas a tener que morir. Se acerca a mí y me hace beber un extraño brebaje de color rojo sangre y al instante no helarse la sangre de mis venas y caigo inconsciente, ya no siento nada. Agarra mi cuerpo muerto y lo arroja al gigante caldero, allí deja caer gotas de un líquido negro, algunos polvos y objetos que nunca he visto. Mi piel se va volviendo blanquecina y pálida, mis labios rojos amargos y mis ojos de un negro, están vacíos. Crecen en mi espalda alas negras de cuervo, cuando termina noto que mi alma vuelve a mi cuerpo y me siento más muerta que viva. Alrededor de mi corazón moribundo hay un alambre de espino, hace que nunca vuelva a sentir nada. Me contemplo frente a un mugriento espejo, no sé esbozar ni siquiera una pequeña sonrisa. Salgo pegando un fuerte portazo, ya no me importa nada del pasado ni nada de mí alrededor. Se me acerca un campesino y me mira asombrado, sin expresión alguna lo agarro del cuello y aprieto sin piedad hasta que no respira pero no siento pena ni horror. Soy un monstruo, no podré enamorarme ni sentir felicidad. He sido una estúpida al pensar que así estaré mejor, estoy vacía por dentro. Pero dentro de mí todavía siento algo que me dice que no puedo seguir así, yo no soy un ángel negro aunque me transformen. Ahora vuelo sin rumbo alguno intentando morir pero sin saberlo me he condenado a ser inmortal. Estoy esperando, espero para vengarme de todos los que me hicieron daño y poder liberar mi alma. Esperaré cuanto sea necesario, no necesito nada, encerrada en un viejo panteón espero…

No hay comentarios: